La investigación científica es un proceso en el que nos encaminamos hacia un hecho para obtener un conocimiento científico, en él, el científico reconoce los elementos influyentes que intervienes en un fenómeno o situación.
Bien sabemos, la investigación científica ha sido fundamental para la evolución del hombre y su forma de vida.
Pero no sólo ha sido beneficiaria para la humanidad, el avance científico ha tenido efectos negativos.
Entre las implicaciones para la humanidad hemos de encontrar los efectos negativos que han ocasionado la acelerada destrucción y apropiación irracional del medio ambiente, tal es el caso de:
La experimentación con animales.
Las especies más utilizadas son ratones (se calcula que muere uno por minuto), pero también conejos, ratas, cobayas, cerdos, ovejas, cabras, perros, gatos y primates, así como aves, anfibios y peces. En general, los roedores y conejos son los más empleados por su facilidad de manejo y reproducción, y por su bajo coste de mantenimiento.
De los millones de animales sacrificados en laboratorios cada año, sólo un pequeño porcentaje de ellos se destina a la investigación con fines médicos. El resto son utilizados en pruebas armamentísticas y militares, en las prácticas docentes o para probar o desarrollar un sinfín de nuevos ingredientes y productos.
La ciencia evoluciona constantemente. A diario surgen nuevas dianas de investigación y hallazgos revolucionarios que alteran la manera en que se conciben las enfermedades y presentan nuevas alternativas para el tratamiento y la producción farmacológica. Entre las aportaciones podemos encontrar estos ejemplos:
CSIC: Una nueva terapia contra el cáncer
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en conjunto con diversos expertos, ha desarrollado una nueva manera de diseñar fármacos de menos toxicidad de los que actualmente se utilizan en la quimioterapia.
Se trata de una unión entre la turbulina, proteína responsable de segregar cromosomas en la división celular, y 3 agentes antitumorales, rhizoxin, maitansina y PM060184, para combatir el cáncer.
Descubren el mecanismo de la evolución de los peces para vivir fuera del agua.
Investigadores de la Universidad McGill de Canadá han criado en tierra un pez africano que les ha permitido observar los cambios anatómicos y de conducta similares a los ocurridos hace 400 millones de años, cuando se transformaron en tetrápodos y comenzaron a explorar la tierra.
Las conclusiones, publicadas en la revista Nature, sostiene que el Polypterus (pez africano) puede respirar y caminar gracias a las "variaciones ambientales estresantes" así como otros cambios que coinciden con lo encontrado en los peces fósiles hace 400 millones de años.

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